...Y ahí estaba yo, con mis cascos en las orejas escuchando una canción de los Platero, sacudiéndome el traje con las manos, limpiandome las botas ya rojas del polvo y observando expectante una enorme pared de la cual no conseguía ver el final por ningún costado y preguntándome a viva voz ¿como podía ser tan grande?, ¿cuanto tardaría en trepar por ella?. "No pienses en ello" me comenté a mi mismo y seguí caminando.

Veintisiete kilómetros de altura y seiscientos de anchura. Se cuenta que si estás arriba y miras hacia abajo no consigues ver el suelo ya que se pierde en el horizonte vertical. Me siento insignificante ante tal gigante, pero vivo a diferencia de él...o no...