Cuando el infierno se viste de catástrofe y atiza con uno solo de sus poderosos brazos el enfado de nuestra madre Tierra por nuestros malhechores que la condenan a la muerte irremediable, siempre terminamos pagándolo todos. No se, ni quiero saber cuantas almas iniciaron ya su marcha, ni cuantas estan a punto de hacerlo.
No estamos haciéndolo bien, me gustaría saber que falta para que nos demos cuenta.
Una vez mas un suceso nos recuerda que estamos de paso, ahora solo tembló una parte, yo pregunto que pasará el dia que no solo tiemble China, el dia que temblemos todos.
Este escrito resulta algo apocalíptico, cada vez mas cuanto mas lo leo, pero ayer en las notícias viendo las imágenes de miles de chinos sepultados, otros que por "suerte" solo habían perdido a sus seres queridos, otros sus piernas...a uno se le rompía el alma en mil trozos que se convertian en lágrimas de impotencia. Ánimo.