"Déjame bailar en tus palabras otra vez, méceme en tus letras y déjame saltar al vacío con tu música a vivo grito. Hoy no se para tu sangre, tú siempre la mueves, porque no sabes parar de escribir, porque fluye el tráfico como el agua en el Amazonas. Olvida las presas que frenan tu caudal, sáltalas y no te estanques, yo sigo en mi barco dejando que tu corriente me arrastre hasta el mar...como siempre."
Cuando un gran poeta muere, una vela encendida se apaga, esa vela que iluminaba su desordenada mesa llena de papeles y rimas, ideas y despropósitos con sentido en forma de letra únicamente comprensibles por uno mismo.
Hoy las letras lloran con una tinta imborrable marcada por tu trazo y cada una de tus rimas te hace más vivo y más presente.
Te has ganado a pulso la inmortalidad en mis recuerdos.
Hasta siempre Mario.
...en ese momento le dijo que no. Miró negativa a sus ojos y con un giro lento le dio la espalda y anduvo hacia la puerta, eternamente entreabierta. Caminó despacio mientras aceleraba la marcha y sollozaba claras palabras inteligibles. Suspiro en el aire. Él sabe que no se irá para siempre, sabe que siempre le tendrá en cuenta y nunca caerá en el pozo del olvido, a pesar de que su cara de espanto denota lo contrario y a pesar del rostro de "jamás" que le mostró ella.
A paso lento se acercó hacia la ventana empapada por el rocío del amanecer que, junto a sus lágrimas, confundía la figura de ella mientras se alejaba por el renegrido sendero de la casa.
Ese día llovió y llovió. Llovió todo el dia y toda la noche. Llovió fuera y llovió dentro...
Crea ese velero con tus manos, hazlo danzar al son de tus propias olas y navegar con tu soplo de aire, acércalo hasta la orilla de la cala mas desierta, ánclalo. Siéntate en la arena. Mira al horizonte, alli donde se juntan unas estrellas con otras y piensa en tu presente, píde un deseo y yo te lo concedo...
Faltan sonrisas, buscamos en un baul sin fondo pero no sin razón, siempre con esperanza, con la de volver a verte con o sin sonrisa. Solo volver a verte viva.
Seguiremos tu rastro, seguiremos buscando sin descanso. Danos una señal, guianos hasta tí.
¿Quién es capaz de jugar con una vida? Cobarde, una y mil veces cavaría tu tumba si me dijesen que es para ti, si me dijesen que en ella te vas a podrir como una manzana rechazada de su arbol que no ha servido ni para alimentar un solo estómago.
No mas desapariciones...
Todos somos Marta.
"De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades."
Mario Benedetti.
Pués, lo dicho... hasta pronto.
"...se detuvo, paró y me miró, hoy tenia ojos de noche, de sueño, de mal genio y de la dulzura de un salvaje animal. Se aproximó con calma a mi posición y me miró de nuevo, esta vez, mas de cerca, pues había mucha gente y quedamos los dos casi pegados en el bus. Eran preciosos, no podía dejar de fijarme en esos ojos con su particular forma de gota de agua a punto de caer.
Jamás hemos cruzado palabra a pesar de que muero de ganas cada día que el tiempo me brinda esos diez minutos de coincidencia.
Me miraba de reojo, sonreía y danzaba con el vaivén de la carretera, jugaba con mi mirada, yo no podía disimular, solamente miraba y palpitaba con cada cruce de miradas mientras la mía seguía posada en la hipnosis de sus pupilas, no lograba dejar de mirarlos, la suya me envuelve y me aísla, me lleva y me atrapa, me suplica un beso y me acaricia con la suavidad del terciopelo.
Después de cinco minutos ella debía bajar, con un pequeño gesto entendí que quería salir por la puerta que había tras de mi, seguía mirándome, seguía perplejo mientras me apartaba dejándole paso entre la muchedumbre. El bus llegó a su destino. Me entristecía pensar que hasta el día siguiente no la volvería a ver.
Se acercó a mi oído con una sonrisa antes de bajar:
- No se quien eres, pero te quiero."
